Qué es el síndrome de piel sensible
La definición de consenso es de 2017 y la firmó el grupo de interés en piel sensible del International Forum for the Study of Itch. Reconoce el síndrome por esas sensaciones ante el calor, el frío, el viento, el agua, los cosméticos o el estrés, aunque la piel tenga un aspecto normal o sólo un eritema (enrojecimiento). No hay prueba ni lesión que lo confirme, de modo que se diagnostica por exclusión: decir "tengo la piel sensible" sin descartar otras causas deja el diagnóstico a medias.
Del mecanismo no lo sabemos todo. Hoy se acepta que la piel sensible no es un trastorno inmunológico (de las defensas), sino una alteración del sistema nervioso de la piel, con unas fibras nerviosas finas que reaccionan de forma exagerada.
Las alteraciones de la barrera cutánea (la capa que retiene el agua y frena a los irritantes) acompañan al cuadro con frecuencia, aunque no se ha demostrado que sean su causa. La inflamación que la acompaña es neurogénica, es decir, desencadenada por esos mismos nervios. Por este motivo valoramos en consulta qué mecanismo pesa más en cada persona, y desde ahí ajustamos su rutina.
Consulta al dermatólogo
Con qué se confunde
La dermatitis (la inflamación de la piel) se distingue por una inflamación visible y una barrera alterada, con picor, rojez, sequedad y descamación. Esa piel suele ser además sensible, aunque el orden importa: primero controlamos la dermatitis y después reconstruimos la rutina.
La rosácea (una enfermedad inflamatoria crónica de la cara) da rojez de fondo, rubores, ardor, pequeños vasos visibles y, a veces, lesiones parecidas al acné, pero sin puntos negros. Se acompaña de sensibilidad en muchos casos y rara vez se controla sólo con cosmética.
El acné (la inflamación del poro y de su glándula de grasa) no implica sensibilidad por sí mismo. Con frecuencia ocurre al revés: una piel que no era sensible acaba siéndolo tras meses de productos secantes y exfoliantes encadenados, algo que vemos a menudo en consulta.
También se confunde con la piel seca, aunque la sensibilidad aparece con frecuencia sobre pieles grasas. Confundir las dos lleva a una rutina demasiado oclusiva (con productos que dejan una película pesada) que empeora el fondo.