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Acné

El acné es una enfermedad inflamatoria del folículo pilosebáceo (el poro, con su pelo y su glándula de grasa), y el grano aislado que sale de vez en cuando no lo es. En consulta hacemos esa distinción antes que ninguna otra, dado que cada confusión tiene su coste. Hay quien trata durante años con cosmética un acné que necesitaba tratamiento médico, y hay quien encadena productos para el acné por tres granos al mes.

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En detalle

Qué es el acné

En el acné coinciden cuatro procesos. La glándula sebácea produce más grasa, y las células que recubren el poro no se desprenden bien y lo taponan. Dentro del folículo prolifera Cutibacterium acnes, una bacteria habitual de la piel, y todo ello ocurre sobre un fondo inflamatorio que hoy sabemos que suele estar presente antes de que la lesión se vea.

La lesión que define el acné es el comedón (el punto negro o el punto blanco). A partir de él aparecen las lesiones inflamatorias: pápulas (granos rojos sin pus), pústulas (granos con pus) y, en los cuadros más intensos, nódulos y quistes (bultos profundos y dolorosos), que son los que con más frecuencia dejan cicatriz.

El grano ocasional no tiene ese fondo. Es una lesión aislada, sin comedones alrededor, que puede salir por un roce, por un producto demasiado graso o por un cambio hormonal puntual, y que normalmente se resuelve sola en pocos días.

El acné de la mujer adulta tiene un comportamiento propio. Suele concentrarse en la mandíbula, el mentón y el cuello, empeora alrededor de la regla y convive muchas veces con una piel sensible o seca que tolera mal los productos pensados para un adolescente. Por este motivo no lo tratamos igual, aunque el mecanismo de fondo sea común.

Consulta al dermatólogo

Con qué se confunde

Con la rosácea, una enfermedad inflamatoria de la cara que también da pápulas y pústulas, aunque sobre una rojez de fondo y sin comedones.

Con la foliculitis (la inflamación del folículo del pelo), que da pústulas centradas en un pelo, a menudo en el pecho, la espalda o la zona de la barba. La causada por una levadura de la piel, Malassezia, suele picar, y los productos del acné no la mejoran.

Con la dermatitis perioral, un brote de pequeñas pápulas alrededor de la boca que respeta el borde del labio. La vemos con frecuencia en personas que se han aplicado antes en la cara una crema con corticoides (antiinflamatorios derivados de la cortisona), y empeora si se trata como un acné.

Con el acné cosmético y el mecánico. El primero lo provocan productos demasiado oclusivos (que forman una película que tapa el poro); el segundo, el roce repetido de cascos, mascarillas o tirantes.

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Qué evitar

Apretarse los granos está detrás de muchas de las manchas y las cicatrices que vemos después en consulta. La hiperpigmentación posinflamatoria (la mancha oscura que deja un grano manipulado) puede tardar meses en aclararse, y más aún en las pieles morenas.

Secar la piel hasta que tire no reduce el acné, dado que el alcohol, los tónicos astringentes y los limpiadores agresivos dañan la barrera cutánea (la capa que retiene el agua y frena a los irritantes). La piel queda deshidratada, a menudo se ve más brillante aunque no produzca más grasa, y tolera peor cualquier tratamiento posterior.

Encadenar exfoliantes, con un ácido por la mañana, otro por la noche y un exfoliante casero el fin de semana, mantiene la inflamación encendida. Debemos recordar que la inflamación es precisamente lo que deja mancha, de modo que exfoliar más no acelera la mejoría.

Cambiar de rutina cada pocas semanas nos impide saber qué estaba funcionando, ya que la mejoría de un acné tarda meses en verse. Por ello solemos preferir una rutina corta y constante.

La pasta de dientes, el bicarbonato, el limón y el sol no son un remedio para los granos: secan e irritan, y el limón puede quemar la piel si después le da el sol. El bronceado disimula los granos unos días, pero el acné suele volver con manchas añadidas.

Los antibióticos por cuenta propia, en crema o en pastilla, de una receta antigua o del botiquín, favorecen que las bacterias se vuelvan resistentes, un problema real en el acné. Por ello las guías actuales limitan su uso y los combinan con otros tratamientos, siempre bajo control médico.

Principios activos

Los activos implicados

El ácido salicílico tiene afinidad por la grasa, entra en el poro y ayuda a desprender las células que lo taponan, de modo que resulta útil sobre todo cuando predominan los comedones. La niacinamida (vitamina B3) ayuda a reducir la rojez y mejora la tolerancia del resto de la rutina. Los polihidroxiácidos y el ácido lactobiónico (un exfoliante derivado del azúcar de la leche) exfolian con más suavidad que los ácidos clásicos.

El ácido azelaico (un ácido presente en algunos cereales) tiene buena evidencia en el acné, aunque procede de concentraciones más altas que las cosméticas y no se traslada de forma automática a la crema. En casa acompaña el tratamiento médico y ayuda a atenuar la mancha que deja el grano.

Con los derivados de la vitamina A ocurre algo parecido: lo estudiado sobre el poro es el retinoide de receta, y el retinol de un cosmético lo acompaña. En el embarazo y la lactancia no los usamos, y cualquier cambio en esa etapa debemos comentarlo antes con el médico o la matrona. Los filtros solares no tratan el acné, aunque ayudan a prevenir las manchas que dejan los granos.

Ninguno de estos activos sustituye al tratamiento médico cuando está indicado. A la cosmética le pedimos que acompañe ese tratamiento, que lo haga más llevadero y que ayude a mantener el resultado.

Cuándo hay que consultar

Los nódulos, los quistes, las primeras cicatrices y el acné que se extiende a la espalda y al pecho necesitan valoración médica pronto. El tiempo cuenta, dado que la cicatriz del acné no se corrige con cosmética y prevenirla es mucho más sencillo que tratarla.

También es importante consultar si llevas varios meses con una rutina constante sin ninguna mejoría o si el acné aparece por primera vez en la edad adulta. Otro motivo son las reglas irregulares, el aumento de vello o la caída del pelo junto al acné, que pueden orientar a una causa hormonal. Y si el acné está condicionando cómo te ves o cómo te relacionas, en nuestra consulta ese es un motivo tan válido como cualquier otro.

El equipo médico de Esthea Medica valora el acné, decide si necesita tratamiento médico y ajusta la rutina de casa a cada piel.

Consulta todas las formas para contactar con el equipo de dermatólogos de la Dra. García Millán en Diagnóstico.

Referencias

  1. Reynolds RV, Yeung H, Cheng CE, et al. Guidelines of care for the management of acne vulgaris. J Am Acad Dermatol. 2024;90(5):1006.e1-1006.e30. PubMed
  2. Nast A, Dréno B, Bettoli V, et al. European evidence-based (S3) guideline for the treatment of acne — update 2016 — short version. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2016;30(8):1261-1268. PubMed
  3. Chaowattanapanit S, Silpa-Archa N, Kohli I, et al. Postinflammatory hyperpigmentation: A comprehensive overview. Treatment options and prevention. J Am Acad Dermatol. 2017;77(4):607-621. PubMed

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Cada producto está seleccionado siguiendo el mismo criterio con el que lo recomiendan los dermatólogos de Esthea Medica. No solo para corregir signos visibles, sino para preservar la calidad de la piel.

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