Necesidad

Sequedad y barrera dañada

La piel seca produce poca grasa de forma constante y suele ser una característica de cada persona. La barrera dañada, en cambio, es una alteración de los lípidos que sellan la superficie. Suele tener un desencadenante concreto, tarda en recuperarse y pide, además de un emoliente (una crema que suaviza y sella la piel), retirar lo que la irrita.

Entre las dos está la piel deshidratada, un estado pasajero que puede darse incluso en una piel grasa y que suele mejorar pronto. En consulta vemos a menudo a personas que llevan años cambiando de crema sin mejoría: con la barrera alterada, cambiar de hidratante sin corregir la causa sirve de poco.

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En detalle

Qué es la barrera cutánea

El estrato córneo (la capa más externa de la piel) funciona como una pared: unas células planas, llamadas corneocitos, hacen de ladrillos, y una mezcla de lípidos hace de cemento. Ese cemento está formado por ceramidas (lípidos propios de la barrera), colesterol y ácidos grasos libres en unas proporciones determinadas.

Con esas proporciones alteradas, la pared deja escapar agua y deja pasar lo que no debería. Aumenta la pérdida de agua transepidérmica (la que se evapora a través de la piel), y la piel se deshidrata. Además, se vuelve más permeable a irritantes, alérgenos (sustancias que provocan alergia) y microorganismos, lo que favorece la inflamación.

De ahí nace un círculo que vemos a diario en consulta: la sequedad provoca picor, el rascado daña todavía más la barrera y la piel se seca aún más. Romper ese círculo es lo primero.

Consulta al dermatólogo

Con qué se confunde

La dermatitis atópica (una inflamación crónica de la piel que pica y se reseca) tiene una alteración de barrera de base, además de inflamación y picor. Esa alteración se relaciona muchas veces con la filagrina (una proteína que ayuda a formar ese cemento). En esta enfermedad recomendamos el emoliente a diario como mantenimiento, pero no como tratamiento del brote.

La dermatitis de contacto (la inflamación que provoca algo que toca la piel), irritativa o alérgica, tiene un culpable concreto. Ante una sequedad localizada en los párpados, el cuello, las manos o alrededor de la boca que no cede, debemos buscar el producto responsable antes de hidratar con más fuerza.

La piel sensible se define por síntomas como el escozor o la tirantez y coincide con frecuencia con la barrera dañada. Las escamas de la dermatitis seborreica (una inflamación de las zonas grasas) también pueden parecer una sequedad.

También debemos tener presentes las causas internas: el hipotiroidismo (un funcionamiento lento del tiroides), algunos déficits nutricionales y ciertos medicamentos. La edad también cuenta: reduce los lípidos de la piel y su capacidad de retener agua.

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Qué evitar

El agua muy caliente y las duchas largas disuelven parte de los lípidos de la barrera y aumentan la pérdida de agua. Es preferible una ducha corta con agua templada.

Los jabones que dejan la piel tirante dan una sensación de limpieza que parece una buena señal, pero suele indicar que han retirado parte de la barrera. Sobre una piel seca, un limpiador sin jabón o un aceite de limpieza respetan mejor los lípidos, y en la cara la doble limpieza no suele ser necesaria.

Exfoliar y encadenar activos con la barrera dañada suele dar irritación sin resultados, ya se trate de cepillos, retinoides (derivados de la vitamina A), ácidos o vitamina C. En estos casos solemos parar los activos, reparar primero y reintroducirlos de uno en uno; si al volver a uno la piel pica o se inflama, conviene consultar antes de seguir.

Esperar a que la piel se seque del todo para aplicar la crema desaprovecha el emoliente. Puede rendir más sobre la piel todavía húmeda, al salir de la ducha o después de lavar la cara, ya que ayuda a retener el agua que queda en la superficie.

El perfume y los aceites esenciales se toleran peor con la barrera alterada, que deja pasar los alérgenos con más facilidad. El riesgo de una alergia de contacto es mayor justo cuando peor está la piel.

El aire seco de la calefacción alta y del aire acondicionado dirigido a la cara también reseca la piel; suele bastar con moderar la temperatura y apartar el chorro.

Principios activos

Los activos implicados

Las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos son lo primero que reponemos, y suelen funcionar mejor juntos, en proporciones parecidas a las de la piel, que por separado. La glicerina y la urea son humectantes (retienen agua en la capa externa), y la urea, a concentraciones altas, ayuda además a desprender las escamas del cuerpo y los talones.

El pantenol (provitamina B5) ayuda a calmar y reparar, y el ácido hialurónico retiene agua en la superficie. La niacinamida (vitamina B3) puede estimular la producción de los lípidos propios de la piel, aunque no sabemos si ese efecto se mantiene al dejar de usarla. El escualano (un aceite ligero, parecido al de la propia piel) y algunos aceites vegetales aportan la parte que sella.

En el eccema (la dermatitis que pica y se reseca), una revisión sistemática (un análisis de los estudios publicados) asocia los emolientes a menos brotes y a menos necesidad de corticoide (el antiinflamatorio que se receta en los brotes). En esos estudios se usaban a diario, como complemento del tratamiento que pauta el dermatólogo. No sustituyen ese tratamiento ni frenan un brote, y ninguno ha demostrado de forma fiable ser mejor que otro. Elegimos según la tolerancia y la comodidad de cada persona.

Cuándo hay que consultar

El picor que te despierta de noche necesita valoración médica. También la necesitan las placas (zonas rojas y engrosadas), las escamas abundantes, las grietas que sangran, las vesículas (pequeñas ampollas), la piel en carne viva por el rascado y los signos de infección, como costras amarillentas, supuración (sale pus) o dolor.

La consulta está indicada también si la sequedad apareció de golpe en una piel que nunca la tuvo, o si se acompaña de cansancio, caída del pelo o intolerancia al frío. Lo está igualmente si llevas varias semanas con una rutina sencilla y bien hecha sin mejoría. Y si la sequedad se concentra en una zona y sospechas de un producto, es importante descartar una dermatitis alérgica de contacto con pruebas epicutáneas (las pruebas del parche).

En Esthea Medica, nuestro equipo médico estudia la sequedad y la dermatitis, con pruebas de alergia de contacto cuando están indicadas.

Consulta todas las formas para contactar con el equipo de dermatólogos de la Dra. García Millán en Diagnóstico.

Referencias

  1. van Zuuren EJ, Fedorowicz Z, Christensen R, et al. Emollients and moisturisers for eczema. Cochrane Database Syst Rev. 2017;2(2):CD012119. PubMed
  2. Man MQ, Feingold KR, Thornfeldt CR, Elias PM. Optimization of physiological lipid mixtures for barrier repair. J Invest Dermatol. 1996;106(5):1096-1101. PubMed
  3. Schachner L, Alexis A, Andriessen A, et al. The Importance of a Healthy Skin Barrier From the Cradle to the Grave Using Ceramide-Containing Cleansers and Moisturizers: A Review and Consensus. J Drugs Dermatol. 2023;22(2 Suppl 1):s3-s14. PubMed
  4. Tanno O, Ota Y, Kitamura N, Katsube T, Inoue S. Nicotinamide increases biosynthesis of ceramides as well as other stratum corneum lipids to improve the epidermal permeability barrier. Br J Dermatol. 2000;143(3):524-531. PubMed

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