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Arrugas y firmeza

Las arrugas y la pérdida de firmeza resultan de dos procesos que avanzan a la vez: el envejecimiento intrínseco, que depende del tiempo y de la genética, y el fotoenvejecimiento (el envejecimiento que provoca el sol). El segundo pesa mucho en la cara y es el que más puedes frenar.

En un ensayo australiano, el fotoprotector diario retrasó el envejecimiento de la piel del dorso de la mano. En adultos de menos de 55 años, seguidos durante cuatro años y medio, quienes lo usaron a diario tuvieron un 24 % menos de probabilidades de que esa piel envejeciera, frente a quienes lo usaban cuando les parecía (Hughes y colaboradores, 2013). El fotoprotector protege la piel, pero no deshace las arrugas que ya están marcadas.

Coméntalo antes con un dermatólogo si quieres sumar por la noche un retinol o un retinal (derivados de la vitamina A).

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En detalle

Qué envejece y de qué manera

El envejecimiento intrínseco afina la epidermis (la capa más externa de la piel) y hace más lenta su renovación. Los fibroblastos (las células que fabrican el soporte de la piel) producen menos colágeno y menos elastina, las proteínas que le dan firmeza y elasticidad, y con los años cambian también la grasa profunda y el hueso de la cara. El resultado suele ser una piel más fina y seca, con arrugas finas y menos soporte.

El fotoenvejecimiento actúa por otra vía. La radiación ultravioleta activa las metaloproteinasas (enzimas que degradan el colágeno ya formado) y además desordena la elastina. La piel fotoenvejecida suele ser más gruesa y amarillenta, con arrugas más profundas, poros visibles, manchas y pequeños vasos dilatados.

Las arrugas de expresión tienen otro origen: son surcos que marca la contracción repetida de un músculo, y una crema no suele borrarlos. La firmeza, por su parte, depende de la calidad del soporte —el colágeno, la elastina, la grasa y el hueso—, de modo que una piel puede tener pocas arrugas y haber perdido firmeza, o al contrario.

Consulta al dermatólogo

Con qué se confunde

Con la flacidez, que es un descolgamiento de los tejidos por pérdida de volumen y de soporte profundo. La cosmética puede mejorar la textura y la calidad de la piel, aunque el descolgamiento se origina por debajo de ella y no suele corregirse con una crema.

Con la deshidratación, que marca arrugas finas pasajeras y suele mejorar en cuanto la piel recupera el agua. Por eso debemos descartarla antes de sacar conclusiones: una parte de las arrugas que parecen nuevas corresponde, en realidad, a una piel falta de agua.

Con el daño solar acumulado, que a menudo se interpreta como simple envejecimiento. En él conviene descartar queratosis actínicas (lesiones ásperas causadas por el sol, que el dermatólogo debe vigilar). Y con los cambios de la menopausia, en la que la bajada de los estrógenos (las principales hormonas femeninas) puede reducir la producción de colágeno y dejar la piel más seca y menos elástica.

Qué evitar

Empezar por el retinoide (un derivado de la vitamina A) sin fotoprotección diaria es un error frecuente en consulta. Los retinoides pueden irritar y hacer la piel más reactiva, y el sol sigue causando el daño que intentamos atenuar con ellos. Por eso conviene que el fotoprotector esté en la rutina antes que el tratamiento de noche.

Subir la concentración para ir más deprisa no acelera el resultado. La irritación daña la barrera cutánea (la capa que retiene el agua y frena a los irritantes), inflama y, en las pieles morenas, puede dejar manchas. Con la vitamina A solemos empezar por una concentración baja y pocas noches a la semana, y aumentar sólo cuando la piel lo tolera.

Cambiar de crema cada poco tiempo te impide saber qué estaba funcionando. La hidratación se nota enseguida, pero el colágeno se renueva despacio y los cambios en la calidad de la piel suelen tardar meses en verse.

Aplicar juntos los ácidos exfoliantes y los retinoides, sobre todo al empezar, suma irritación. Por ello solemos alternarlos en noches distintas, o introducir primero uno y, cuando la piel lo tolera, el otro.

Los tratamientos inyectables fuera de un centro sanitario pueden causar infecciones o dejar bultos bajo la piel, y los aparatos domésticos sin marcado CE pueden provocar quemaduras. Son secuelas que no siempre tienen arreglo.

Principios activos

Los activos implicados

Los derivados de la vitamina A, el retinol y el retinal en cosmética, se han estudiado sobre todo en la piel envejecida por el sol, aunque buena parte de esa evidencia procede de los retinoides de prescripción. Aceleran la renovación de la epidermis, estimulan la síntesis de colágeno y ayudan a mejorar la textura, la arruga fina y las manchas tras meses de uso constante. Suelen irritar menos que los de prescripción, aunque también pueden hacerlo, y en la piel reactiva solemos elegir el retinal a baja concentración.

La vitamina C interviene en la formación del colágeno y es antioxidante, por lo que solemos usarla por la mañana junto al fotoprotector. La niacinamida (vitamina B3) puede reforzar la barrera y atenuar las manchas y la arruga fina, y en general se tolera bien. Los alfahidroxiácidos y los polihidroxiácidos (exfoliantes más suaves) trabajan la textura superficial, y el ácido hialurónico retiene agua y puede disimular la arruga fina mientras se usa.

A los péptidos (cadenas cortas de aminoácidos) se les atribuye un efecto de señal sobre los fibroblastos, aunque su evidencia clínica es modesta y depende mucho de cada fórmula. La ectoína (una molécula protectora que fabrican algunas bacterias) y el GABA (un aminoácido que el cuerpo produce de forma natural), presentes en algunos productos de esta página, tienen un papel de acompañamiento con una evidencia todavía limitada. Los filtros solares siguen siendo la base de todo lo anterior.

Cuándo hay que consultar

Las arrugas de expresión marcadas, el descolgamiento, la pérdida de volumen y las cicatrices se tratan con procedimientos médicos. La decisión sobre cuál conviene, o si conviene alguno, se toma en consulta, con un médico que valora la cara en su conjunto y no una zona aislada.

Una lesión áspera que va y viene y no termina de curar, o una mancha o un lunar que crece o cambia, también necesitan valoración médica. Y si llevas muchos meses con una rutina bien hecha sin ningún cambio, merece la pena consultar antes de seguir probando. La consulta previa está indicada, además, antes de empezar un retinoide si buscas un embarazo, estás embarazada o das el pecho, dado que en esas etapas las recomendaciones cambian.

En Esthea Medica, nuestro equipo médico decide si está indicado algún procedimiento y ajusta la rutina de casa a lo que se hace en consulta.

Consulta todas las formas para contactar con el equipo de dermatólogos de la Dra. García Millán en Diagnóstico.

Referencias

  1. Bissett DL, Oblong JE, Berge CA. Niacinamide: A B vitamin that improves aging facial skin appearance. Dermatol Surg. 2005;31(7 Pt 2):860-865. PubMed
  2. Hughes MC, Williams GM, Baker P, Green AC. Sunscreen and prevention of skin aging: a randomized trial. Ann Intern Med. 2013;158(11):781-790. PubMed
  3. Mukherjee S, Date A, Patravale V, et al. Retinoids in the treatment of skin aging: an overview of clinical efficacy and safety. Clin Interv Aging. 2006;1(4):327-348. PubMed
  4. Tanno O, Ota Y, Kitamura N, Katsube T, Inoue S. Nicotinamide increases biosynthesis of ceramides as well as other stratum corneum lipids to improve the epidermal permeability barrier. Br J Dermatol. 2000;143(3):524-531. PubMed

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